Con esas palabras, pronunciadas la madrugada del pasado 6 de noviembre tras ganar las elecciones presidenciales en Estados Unidos, Donald Trump ratificó su compromiso de llevar adelante la extensa agenda de cambios que había prometido durante la campaña.
Ejecutar la mayor deportación de la historia de Estados Unidos, reducir la inflación, poner fin a las guerras en Ucrania y Gaza, y desmontar las políticas de diversidad e inclusión impulsadas por los demócratas eran algunas de sus grandes banderas.
Desde su regreso a la Casa Blanca el pasado 20 de enero, el nuevo gobierno se ha visto inmerso en una actividad frenética que parece buscar un cambio profundo en Estados Unidos, sus instituciones y su política exterior para llevar al país a lo que Trump ha denominado como una «edad dorada».
Durante sus primeros días de gobierno, el mandatario firmó más de 50 órdenes ejecutivas, una cifra solamente superada en el último siglo por los presidentes Franklin Delano Roosevelt (93) y Harry Truman (57), quienes tuvieron que lidiar con crisis de gran magnitud como la Gran Depresión y la II Guerra Mundial, de acuerdo a la cadena estadounidense ABC.

Al mismo tiempo, revocó decenas de órdenes ejecutivas y memorandos emitidos durante el gobierno de su antecesor, Joe Biden.
En su discurso ante el Congreso este 4 de marzo, Trump presumió de lo mucho que ha logrado desde que volvió a la presidencia.
«Hemos logrado más en 43 días de lo que la mayoría de los gobiernos logran en cuatro u ocho años, y esto apenas está comenzando», dijo.
Pero, hasta ahora, ¿cuáles son las principales promesas que ha cumplido Trump y cuáles están pendientes aún?
Economía

«Cuando gane, inmediatamente bajaré los precios, empezando el primer día». Donald Trump, agosto de 2024.
La economía y, concretamente, la elevada inflación fue la principal motivación que impulsó a los estadounidenses a votar por Trump, de acuerdo con una encuesta realizada por Economist/YouGov durante la semana siguiente a la elección.
Un 93% de los consultados dijo que la economía y la inflación habían sido muy importantes (74%) o importantes (19%) en el resultado de la elección.
Durante el gobierno de Joe Biden, la inflación alcanzó un registro máximo de 9,1% en junio de 2022, el mayor en 40 años.
Aunque para el momento de la elección en noviembre, la inflación interanual ya había bajado al 2,4%, no ocurrió lo mismo con el descontento de muchos electores, que terminaron apoyando a Trump como opción de cambio.
En su primer día en la Casa Blanca, el mandatario republicano firmó una orden ejecutiva en la que ordenó a «todos los departamentos y agencias ejecutivas que brinden alivio de precios de emergencia» a los ciudadanos y que adoptaran medidas para reducir el costo de la vivienda, eliminar los gastos y prácticas que aumentan el costo de la atención médica, así como los requisitos que encarecen los electrodomésticos, entre otras.
Pese a estas directrices, la inflación persiste y no da señales de reducirse.
Al contrario, en enero el índice de precios al consumidor se ubicó en 3%, el mayor aumento en 16 meses y que Trump atribuyó a Biden.
Las cifras oficiales de inflación en febrero aún no se han divulgado, pero los estadounidenses tienen la expectativa de que el costo de la vida aumentará en los próximos meses, según revelan estudios recientes.
Un factor que puede contribuir a ese aumento son, paradójicamente, algunas de las medidas que está poniendo en práctica Trump, como la adopción de aranceles del 25% para los productos importados desde México y Canadá, y del 20% a los de China.
Estas medidas -que en el caso de Canadá y México no entrarán en vigor hasta el 2 de abril- encarecen las exportaciones de los productos de esos países, pero también pueden significar un aumento de la inflación en EE.UU, pues los importadores pueden trasladar el costo del nuevo impuesto a los consumidores.
En los casos de México y Canadá, estos aranceles pueden ser especialmente duros pues dirigen hacia EE.UU. el 83% y el 71% de sus exportaciones, respectivamente.
El gobierno de Canadá reaccionó a la decisión de Trump imponiendo aranceles de 25% a bienes importados desde EE.UU., que ahora suspendió mientras las negociaciones entre los dos gobiernos continúan.
En el caso de China, que ya estuvo envuelta en una guerra comercial con EE.UU. durante el primer gobierno de Trump, ha respondido imponiendo tasas de entre 10% y 15% sobre ciertos productos estadounidenses, como soya, carbón, gas natural, camionetas y vehículos deportivos.
Trump ha reconocido que los aranceles podrían causar «algún dolor» a los estadounidenses, pero cree que están justificados.
«Haremos a Estados Unidos grande de nuevo, y valdrá la pena todo el precio que deba pagarse», escribió en un mensaje en su red social Truth Social.
En todo caso, la reducción de la inflación es una promesa que sigue sin cumplirse.
Migración y fronteras

«El primer día, lanzaré el mayor programa de deportación en la historia de EE.UU. para expulsar a los criminales». Donald Trump, noviembre de 2024.
El control sobre las fronteras y la migración fue el segundo tema que más movilizó a votar a los estadounidenses con un 65%, según la encuesta Economist/YouGov.
Y es quizá el área en la que Trump ha tomado más medidas, probablemente valiéndose del hecho de que este es un asunto en el que el Ejecutivo tiene gran discrecionalidad y autonomía.
En su primera semana en la Casa Blanca, Trump aprobó más de 20 medidas destinadas a cambiar el sistema migratorio y facilitar la deportación de migrantes sin papeles, en especial de aquellos que llevan menos de dos años en el país.
El Ejecutivo ha incorporado a las Fuerzas Armadas a este esfuerzo, enviando tropas a custodiar la frontera sur y sumando instalaciones -como la base de Guantánamo- y aviones militares a las tareas de detención y expulsión de indocumentados.
A pesar de esto, durante el primer mes de Trump en la Casa Blanca, EE.UU. deportó a 37.660 personas, una cantidad muy inferior al promedio mensual de 57.000 expulsiones realizadas durante el último año del gobierno de Biden, de acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Nacional citados por Reuters.
Funcionarios del gobierno actual señalan que la cifra de deportaciones de Biden era tan alta debido a la gran cantidad de migrantes que llegaban a la frontera estadounidense y apuntan que la cifra de expulsiones de Trump aumentará en los próximos meses, a medida que las autoridades incorporen nuevos centros de detención y más medios para ejecutar las deportaciones.
Con miras a ese objetivo, el gobierno de Trump ha logrado varios acuerdos migratorios con Panamá, Costa Rica, Guatemala y El Salvador, para que estos países reciban a deportados procedentes de estos países, pero también de otros.
EE.UU. también logró un acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro para que reciba e, incluso, se haga cargo del transporte los venezolanos deportados, aunque no queda claro si este se mantiene en vigor después de que Trump decidió revocar la licencia que permitía a la petrolera Chevron operar en Venezuela.
Un objetivo en el que Trump parece haber tenido mayor éxito es en reducir el número de migrantes que intentan llegar a la frontera sur de Estados Unidos.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) asegura que en febrero hubo 8.450 detenciones de migrantes que intentaban cruzar a través de la frontera de México, la menor cifra en lo que va del siglo, de acuerdo con la cadena estadounidense CBS.
La cifra de encuentros de migrantes en la frontera sur venía cayendo con fuerza desde enero de 2024.
En su lucha contra la migración, el gobierno de Trump también suspendió el programa de parole humanitario que había permitido el ingreso de medio millón de personas procedentes de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití.

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